Sara Winter visita el Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey

Sara Winter, ex activista de Femen en Brasil convertida en pro-vida, visitó el Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey, para suplicarle que le acompañara durante su visita que realizó en México con el propósito de dictar unas conferencias a favor de los no nacidos y sus mamás.
Winter, cuyo nombre real es Sara Fernanda Giromin, fue una de las fundadoras en el 2012 de la rama brasileña de Femen, una organización de violentas activistas conocidas por protestar con el torso desnudo a favor del aborto y el lobby gay. Ella es quien reveló que tras abortar voluntariamente a su primer hijo y sufrir una hemorragia que comprometió su vida, ninguna de las feministas que consideraba sus amigas la ayudó.
Winter es la chica que recuerda, como lo ha expresado en ciertas ocasiones, que cuando se le inyectó misoprostol con el propósito de practicarse un aborto sufrió una hemorragia que acabó con la vida de su hijo de tres meses y la dejó internada en un hospital por medio año, y casi le provoca la muerte.
Ella ha dicho: “(El aborto) no tiene nada que ver con el empoderamiento de la mujer. No hay empoderamiento cuando uno tiene pedazos de su bebé saliendo del cuerpo. ¿Qué hay de empoderamiento en casi morir?”.
Sin embargo, en 2015 Sara se convirtió a la causa pro-vida y ahora combate la ideología de género. Además ha pedido disculpas a los cristianos por las ofensas realizadas durante su activismo feminista.
Se sabe que a los 19 años Femen le pagó un pasaje y estadía en Kiev (Ucrania) para que fuera capacitada y luego dirigiera una célula en Brasil. Sobre esto, ella también ha comentado: “Me quedé por 30 días siendo entrenada de maneras honestas y deshonestas sobre cómo hacer para que el movimiento feminista, así como el movimiento de género LGTB, sean más populares en Latinoamérica a través de los medios de comunicación y la cultura”.
También ha contado que antes estaba convencida de que la Iglesia Católica, al estar  conformada por muchos hombres, “era una institución patriarcal y el punto que une todas las desigualdades de la violencia contra la mujer”, y por lo tanto era el “peor enemigo de todas las mujeres y su libertad”.
También ha dicho: “El feminismo no es una lucha sola, es solo un brazo de todo un cuerpo conformado por otros movimientos como el Sin Tierra, movimiento negro, movimiento indigenista, movimiento LGTBI. Todo un globalismo controla esos movimientos que buscan la destrucción de la familia”.
Tiempo después del aborto que casi la deja sin vida, recibió la noticia de estar embarazada nuevamente, entonces ya había tomado la decisión de abandonar el feminismo, convertirse al catolicismo y criar a su hijo en la fe. Su bebé le cambió la vida y hoy es una de las dirigentes pro-vida más influyentes de Latinoamérica.
Al recibir como obsequio las imágenes de Cristo Rey y de Nuestra Señora de Guadalupe, agradeció el regalo y dijo: “La Virgen me está siguiendo. Me acompaña”.