La embriología nos presenta el desarrollo del ser humano en el seno materno

-Las ciencias biológicas, en especial la embriología y la genética, como ciencias positivas, observan y enseñan que en la mujer con la fecundación del óvulo comienza la vida de un nuevo ser humano. Es un ser distinto a la mujer. Tiene un genoma humano distinto. No es parte del cuerpo de ella. Como ciencias biológicas han observado que ese nuevo ser se desarrollará mediante un proceso caracterizado por la unidad, la continuidad, la gradualidad y la  coordinación. Es un ser humano desde el inicio. Se desarrollará y se implantará en el endometrio donde pasará regularmente un lapso de 8 meses y medio para nacer saliendo del vientre de su madre.
-La filosofía aristotélica tomista observa el nuevo ser humano y dice que es un sujeto individual de naturaleza racional. Lo cual significa que es una persona humana, única e irrepetible, que tiene las capacidades de pensar, de memorizar, de decidir, de autoconciencia, de amar y de empeñar su vida, las cuales no ejercita de momento, pero que las ejercitará posteriormente al desarrollarse. Es decir, desde que es concebido hasta que nace y se desarrolla como todo ser humano es el mismo ser, en él no hay ningún salto cualitativo. Así que si realiza actividades espirituales es porque desde el inicio de su existencia posee un principio espiritual que se llama alma intelectiva.
-El derecho le observa y dice que es un sujeto de derechos, de los cuales el primero y fundamental es el de la vida. ¿Cómo hablar de otros derechos de este ser si no se le reconoce el de la vida? La Convención Internacional de los Derechos del Niños bien interpretados salvaguarda el derecho a la vida del niño aun no nacido.
-La psicología profunda también le estudia y dice que desde el seno materno existe una relación especial entre la mujer y el nuevo ser, que es necesario que sea acogido para que tenga un desarrollo sano y adquiera seguridad, de manera que, nacido, se desarrolle y pueda establecer relaciones maduras con las personas que le rodean. De lo contrario no podrá tener seguridad ni podrá relacionarse con las personas cercanas y experimentará un desajuste psicológico.
-La teología, como corona de estas ciencias humanas, también le observa y desde la Revelación dice que es un hijo de Dios, amado por Él, redimido por Cristo y llamado a la trascendencia para participar de la gloria del cielo. En los evangelios encontramos la enseñanza y el ejemplo de Jesús que nos enseña a reconocer, a valorar y a tratar a los niños. Hasta nos los pone como ejemplo para ir al Reino de los Cielos.

CUIDEMOS Y DEFENDAMOS LA VIDA DEL SER HUMANO.
Silverio Chávez Ayala
Licenciado en filosofía y en Bioética